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Después de mi divorcio 1

Después de mi divorcio 1
Me divorcié en enero de 2010 a punto de cumplir 53 años, las razones no vienen a cuento, aparte de mi marido había estado en la cama con un par de novietes anteriores a conocerle y dos aventuras de una tarde, ya estando casada, que en cuanto a satisfacción sexual no fueron para echar cohetes. El sexo con mi marido era normal tirando a bueno, lo hacíamos con cierta regularidad y francamente me quedaba bastante bien; también es cierto que yo era más activa que él y tras el divorcio, los primeros cuatro meses que viví sola y sin relacionarme con otros hombres me masturbaba con frecuencia, luego sin saber exactamente como comenzó todo empecé a entrar en algunas webs porno y pasé a hacerlo diariamente más de una vez viendo vídeos. Principalmente me excitan los de mujeres maduras como yo y ha sido en estas páginas donde me he dado cuenta de que las maduras de más de 50 años con nuestras imperfecciones físicas, resultamos más atractivas para la mayoría de los hombres que las jóvenes.
Mi madre, viuda, había fallecido meses antes de mi divorcio en Torrevieja donde teníamos un adosado, en mayo decidí ir unos días para vaciar la casa y ponerlo a la venta. Al lado vive Ramón, un amigo de mis padres, soltero, físicamente muy atractivo para su edad aunque siempre tuvimos la sospecha de que era gay a la vista de los amigos que solían visitarle; buen amigo de mis padres tenía las llaves de casa y en los últimos meses se había encargado de enseñarla a posibles compradores, entonces yo tenía 53 años y él 76.
Llegué a primera hora d ella tarde, tras charlar algo más de media hora con Ramón bebiendo una cerveza entré en casa para instalarme y cambiarme de ropa, me había invitado a cenar en su casa y al llegar lo había encontrado en el pequeño jardín que hay a la entrada tomando el sol en bañador; un bañador de los que ya muy pocos hombres usan, pequeño y ajustado que marcan excesivamente aquello que tratan de ocultar. En el caso de Ramón se definía perfectamente hasta su glande, en cualquier otra ocasión me hubiera reído con mis amigas al ver a un hombre con ese bañador en la piscina o la playa pero en esta ocasión aunque trataba de evitarlo no podía dejar de dirigir la mirada a su paquete y si decidí entrar en casa para instalarme fue porque me sentí incómoda al tener la sensación de que él se estaba dando cuenta de ello
Los dormitorios están en la parte superior de la casa y la ventana del mío da al patio trasero de la casa donde siempre había salido a tomar el sol desnuda; me había dado una ducha rápida y estaba desnuda en la habitación, la ventana estaba abierta y de repente me asaltó la idea de que Ramón podía estar viéndome desde la ventana de su casa solo separada de la mía por los cinco o seis metros de anchura del patio. No tenía razones para pensar que fuera así pero algo me hacía pensar que era probable que estuviera ocurriendo, imaginé a Ramón en la penumbra de su habitación alejado de su ventana para que no le viera y tocándose observándome desnuda. La idea me había excitado y pensé que ojalá fueran ciertos mis pensamientos, me miré desnuda frente al espejo y acaricié mis pechos antes de bajar las manos por mi vientre y empezar a tocarme… le imaginé haciéndose una paja mirándome y aceleré los dedos sobre mi vulva. Fue una paja rápida pero intensa, cuando me corrí dejé escapar un gemido tan fuerte que pensé que si no me había visto me habría oído y se imaginaría lo que estaba haciendo.

Cenamos en el jardín de su casa, con una copa tras la cena estuvimos charlando y le conté cual era mi situación de pareja y él habló también ampliamente de su vida; intuí que no me había equivocado al pensar que había podido observarme porque sus preguntas cada vez se volvían más directas e íntimas a la vez que sus confidencias también lo eran. Llegó a decirme por ejemplo que a pesar de su edad continuaba siendo un hombre muy activo sexualmente, sin especificar si era hombre o mujer dijo que tenía sexo dos o tres veces por semana y tuve la certeza de que me había observado cuando con toda naturalidad dijo que además “él también” se masturbaba todas las mañanas desde hacía más de sesenta años y aseguraba que ese era la razón por la que todavía se mantenía activo.
No recuerdo si estaba excitada en ese instante por la conversación, pero si recuerdo que pensé que se estaba insinuando y que hacía más de ocho meses que no había estado con un hombre y que si él se decidía me dejaría llevar. Le dije que pensaba que en general los hombres, mucho antes de llegar a su edad ya tenían serias dificultades para mantener una relación de sexo y respondió que no estaba muy equivocada pero que también había excepciones, en su caso personal, dijo, se despertaba todos los días duro y generalmente se masturbaba en la ducha y además una media de dos días a la semana tenía relaciones con otras personas, no como a los veinte años, hacía más de diez que solamente una vez, pero dijo que lo suficiente para ser satisfactoria para él y la persona que estuviera a su lado.

Entramos en la casa porque había comenzado a hacer frío y sin hacer caso de sus protestas empecé a lavar los cuatro platos en el fregadero de la cocina, cuando se acercó para dejar los vasos simplemente se agachó a mi espalda y acariciando mis piernas desde los tobillos fue subiendo las manos hasta alzar mis vestido dejando a la vista mis nalgas. Le dejé hacer porque estaba caliente como un horno y además de que en esa situación me daba igual como fuera mi compañero Ramón me parecía atractivo; un escalofrío cruzó mi espalda cuando not é su lengua recorriendo mis nalgas y segundos después sus dedos separaban la fina tira de mi tanga y les sentí entre mis labios vaginales. Me apoyé con las manos en el fregadero echando mi culo hacia atrás suspirando, se levantó cogiendo mis vestido por el bajo y sacándomelo por la cabeza, me giré para mirarle y muy despacio, mirándome con una sonrisa sin decir nada se quitó la camisa y luego empezó a quitarse el pantalón. No llevaba ropa interior, en cuanto bajó la cremallera liberó su polla que saltó como un resorte; no pude reprimir un gesto de sorpresa, me pareció muy grande, sobre todo muy gruesa, ni parecida a las pocas que hasta entonces conocía en real, para entonces ya había visto mucho porno y pensé que para si la quisieran muchos de los actores de este tipo de películas.
Me tomó la mano y la llevó a su polla, la rodeé con la mano para masturbarle lentamente y dejé escapar una risa nerviosa cuando me di cuenta de que mi mano no conseguía cerrarse a su alrededor, me besó en la boca y se la acaricié despacio mientras él bajaba mi tanga, luego acarició mi coño y jugó con sus dedos en él, primero metió uno, luego otro…. estaba tan mojada que podía sentir mi flujo bajando entre mis piernas. Me hizo dar la vuelta y me apoyé en el fregadero con las manos echando mi culo hacia atrás, sentí que me abría como nunca, muy despacio se fue metiendo dentro de mi y tenía la sensación de que iba a partirme por la mitad aunque al tiempo me invadía un sentimiento de placer extremo.

Muy lento al principio sus movimientos se fueron acelerando hasta que sujetándome fuertemente por las caderas el polvo resultaba casi violento, me corrí en pocos minutos y aunque le pedí que disminuyera un poco el ritmo de las embestidas para poder recuperarme hizo caso omiso; pasados unos minutos en los que apenas podía soportarlo otra vez comencé a desear más, de nuevo mi líbido se acrecentaba y a mi coño, ya acostumbrado a sus embestidas hasta su polla le parecía algo normal, de nuevo sentía que estaba llegando al clímax y quería que se mantuviera duro

– no pares por favor, no te corras todavía… sigue, sigue, me voy a correr otra vez……
– no te preocupes, la única ventaja de tener mi edad es que cuando follas puedes aguantar indefinidamente… ¿te gusta por detrás?
– nunca lo he hecho…. pero la tienes muy gruesa, ¿no?
– si te preparo bien te va a gustar más que por delante, tienes el culo y las caderas para follarte por detrás…..

Me volví a correr y las piernas me flojeaban tanto que casi no me sostenía en pie, casi en volandas me llevó hasta la mesa de la cocina y me hizo sentarme en ella con las piernas colgando, luego las alzó hasta apoyarlas en sus hombros y comenzó a pasar el capullo entre mis labios vaginales sin penetrarme, era como si me estuviera haciendo una paja con la polla, luego se agachó y pasó repetidamente la lengua por el mismo sitio, otra vez me estaba calentando. Su lengua recorrió mi raja en toda su longitud hasta llegar a mi ano, lo hizo repetidamente hasta que al final decidió quedarse en él y estuvo jugando hasta que logró meter su lengua ligeramente. ¡joder! me estaba volviendo loca y ya no controlaba nada de lo que hacía, nunca me habían lamido el culo…

– Hummmmm…… ¿que haces?…. me gusta, no pares
– Pero…. ¿que hacías tu con tu pareja? ¿nunca te ha comido el ojete?

A continuación con el dedo pulgar de una mano frotando mi clítoris y dos dedos de la otra mano dentro de mi coño metió la lengua en mi culo todo lo que pudo moviéndola dentro, todo en mi se aflojó sin poder contenerme cuando tuve el tercer orgasmo, por primera vez en mi vida mi coño comenzó a expulsar fluidos con fuerza y con tal abundancia que creí que me estaba orinando, nunca había sentido algo tan fuerte. Cuando casi rota dejé de expulsar jugos se volvió a poner en pie frente a mi y llevando la punta de su polla a mi coño me penetró de golpe metiéndose hasta el fondo y otra vez empezó a moverse como un taladro. Me agarré a sus brazos clavándole las uñas y mordiéndome los labios para no gritar porque tenía la impresión de que iba a perder el sentido. Tras varios minutos follándome como una máquina se separó de mi , estaba sudando y por primera vez le veía con signos de cansancio en el rostro aunque su polla se mantenía firme; me sacó de la mano al salón y se sentó en el sofá blandiendo la polla con su mano, hizo que me subiera al sofá y que me sentara sobre él mientras se la sujetaba por la base para entrar en mi a medida que me sentaba sobre él, mientras le cabalgaba metió la cara entre mis pechos y empezó a lamerlos y a morder suavemente mis pezones, apenas podía moverme ya y mientras le cabalgaba empecé a decirle guarradas y pedirle que se corriera, tras un buen cuarto de hora de sube y baja lanzó una exclamación agarrando fuertemente mis nalgas con sus manos y se corrió. Aunque me lo pidió insistentemente decidí que era mejor que me fuera a dormir a mi casa, estaba agotada y tenía m*****ias tanto fuera como dentro de mi coño, no obstante, y cuando ya había transcurrido casi una hora desde que estaba en casa tuve que hacer un esfuerzo mental para no hacerme una paja, decidí ir a dormir sin abrir el portátil para ver algo porno porque estaba segura que terminaría haciéndolo.

Me despertó el timbre de la puerta a las diez de la mañana, era Ramón que me traía croissants para desayunar y me sorprendió con la noticia de que se había puesto en contacto con una agencia inmobiliaria y vendrían esa misma mañana a ver la casa y tasarla para ponerla a la venta. A modo de broma estuve a punto de preguntarle si se había hecho la paja en la ducha que dijo hacerse a diario pero en el último segundo pensé que a lo mejor no le gustaba la broma. Desayunamos juntos en mi casa,él llevaba el mismo bañador del día anterior y una camisa blanca y otra vez me pilló mirando su paquete, no lo podía evitar, me ponía ver como se marcaba en la tela el contorno de su polla. De todos modos tras lo del día anterior ya no me preocupaba que se diera cuenta, estábamos sentados en las sillas de la cocina uno frente a otro, me había puesto un vestido para abrir la puerta y no llevaba ropa interior, me daba la impresión que estaba a medio empalmarse y volvió a pillarme mirando, esta vez no se reprimió y me preguntó directamente:

– ¿te has masturbado hoy al despertar?
– No. ¿Y tu? ¿ te has hecho la paja que me dijiste te heces todos los días en la ducha?

Negó con la cabeza sonriendo mientras se pasaba dos dedos contorneando su polla por encima del bañador, ahora sí se estaba empalmando, notaba por décimas de segundo como iba engordando dentro de su bañador. Me dijo que se había reservado para hacérsela conmigo y dijo que me hiciera una paja para él, que le excitaba ver a una mujer masturbarse.
Me había puesto como una moto y no protesté ni me negué, simplemente me acaricié por encima del vestido y luego lo levanté ligeramente enseñándole mi coño y comencé a pasar mis dedos entre mis labios vaginales, Ramón metió la mano bajo su bañador y sacó la polla por encima de él, Dios mío! me parecía todavía más gruesa que el día anterior. Mirándome directamente a los ojos cerró su mano alrededor de su polla y se masturbaba lentamente; yo necesitaba muy poco, a los dos minutos de estar acariciándome empecé a mover la mano con rapidez sin poder ni querer controlarme, Ramón continuaba muy despacio, le pregunté si acaso no quería correrse y respondió que le apetecía mucho pero tenía una cita en su casa por la tarde y no quería dejar tirado a su amigo. Al oír la palabra amigo por fin despejé la duda que siempre habíamos tenido mis padres y yo respecto a su sexualidad y le pregunté directamente si tenía sexo con hombres; con toda naturalidad respondió que era bisexual y lo hacía con ambos, hombres y mujeres, aunque también dejó claro que le satisfacía más con hombres y que con mujeres solo ocasionalmente.
Supongo que tenía que sentirme halagada, me quedé un poco pensativa y pareció leer mis pensamientos porque enseguida continuó diciendo que el polvo de la noche anterior había sido excepcional para él y que desde luego estaba dispuesto a repetir si yo estaba de acuerdo, a continuación, supuse que ya lo había pensado él pero fingió que se le acababa de ocurrir en ese momento me propuso que me uniera a ellos en un trío e incluso podría llamar a otro amigo para ser dos y dos…..
Nunca me hubiera imaginado en una situación semejante a la que me estaba proponiendo e incluso una semana antes le habría mandado a la mierda pero en menos de 24 horas algo había cambiado en mi y no pensaba mas que en sexo, mis dedos chapoteaban en mi coño que estaba mojado como una fuente y dejé salir de mis labios un lacónico “vale” mientras aceleraba el movimiento de mi mano. Ramón miró su reloj, quedaba menos de una hora para que llegase el de la inmobiliaria a ver la casa y extendió el brazo para que me acercase a él; sujetó su polla por la base e hizo que me sentara sobre él dándole la espalda y sin poder explicármelo su verga entró en mi hasta el fondo, creo que empecé a correrme en ese instante. Sus manos acariciaban mis pechos mientras mi mano derecha acariciaba sus huevos y empujaba contra mi como si pretendiera que también entrasen en mi coño, él no se corrió, pero en los cinco o seis minutos que estuvo dentro de mi me corrí como una cerda empapando sus huevos con mis jugos. Fue rápido pero suficiente para mi, tenía que recoger mi dormitorio antes de que llegara nadie y cuando Ramón salió de casa para ir a la suya me dijo: ” entonces llamo para decir que contamos contigo, ¿vale?.

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