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Pagando deudas con el culo.

Pagando deudas con el culo.
Soy un hombre felizmente casado desde hace 10 años, pero siempre es excitante aprovechar la oportunidad cuando se presenta de tener una aventura.

Llevo trabajando más de 15 años como gerente de ventas de una empresa pequeña pero rentable, y por este lugar de trabajo han transitado muchas secretarias a lo largo del tiempo.

La chica de la historia trabajo con nosotros hace más de diez años y en ese entonces era una jovencita de 18 años a la que siempre le tuve ganas pero que nunca aflojo las nalgas para mí. Su nombre es Beatriz y como en esas épocas yo andaba tras de ella le preste un dinero que nunca hizo el intento por pagarme y yo teniendo intenciones de conquistarla nunca le cobre, pero teniendo en cuenta que tenía una deuda conmigo yo siempre he tenido la sensación de que me debía algo aunque no necesariamente dinero.

Tiempo después regreso a pedirme una carta de recomendación para un nuevo trabajo, que yo le di sin rechistar pero al final le pedí que me la pagara al menos con un besito para lo cual puso mala cara y me mando a la chingada diciendo que ella no era así y que si yo me había casado que me conformara con mi esposa y salió de mi oficina echando madres, lo malo era que yo ya le había dado la carta de recomendación por lo que me quede de nuevo con el antojo.

Pasó bastante tiempo y aunque me la llegaba a encontrar en la calle pues ella vivía por el rumbo ni siquiera nos saludábamos a causa del incidente de la vez anterior, pero yo aún tenía en la cabeza el hecho de que me debía algo por el dinero y la carta de recomendación que le di.

Pero como la vida da muchas vueltas un día se presentó en mi oficina temprano en la mañana y me pidió si podía concederle unos minutos, cosa que me extraño bastante pero al fin accedí le dije a mi secretaria que nadie nos m*****ara hasta que yo le avisara y le cedi el paso a Betty aprovechando para echarle un vistazo mirando que aún estaba bastante buena, morenita clara con carita angelical con un discreto maquillaje, se conservaba delgada casi sin pechos, pero el culo le había crecido bastante y en ese momento traía unos leggins blancos súper apretados que marcaban la raya de su culito y su rajita de enfrente de manera deliciosa y una blusa de tirantes que dejaba ver sus hombros y el inicio de sus pequeños senos.

Pásale Betty –Le dije- ¿En qué puedo ayudarte?

Me da mucha pena -Me contesto- Pero vengo otra vez con una m*****ia.

Tú dirás preciosa –Le conteste- ¿Quieres sentarte?

Así estoy bien gracias no quiero quitarte mucho tiempo es que mi esposo me abandono, no tengo trabajo y necesito con urgencia que me prestes un dinero –Me soltó de sopetón con voz llorosa-

Mmmm No lo creo posible –Le conteste- No sé si recuerdes pero me quedaste a deber el dinero que te preste antes.

Puso cara de sorpresa e indignación ¿Cuál dinero? – Pregunto-, yo me fui de esta empresa sin ningún adeudo.

No te lo presto la empresa –Conteste- Te los preste yo de forma personal, fueron 1500 pesos, lo recuerdo muy bien.

No lo recuerdo –dijo casi llorando- de verdad que no me acuerdo.

No me interesa si te acuerdas o no preciosa –Le dije- El hecho es que yo si lo recuerdo perfectamente, y aunque no fuera así, no estoy obligado a prestarte nada.

No seas así -me contesto llorando- estoy muy necesitada y ya agote todas mis posibilidades tu eres mi última opción, además eso fue hace mucho tiempo.

O sea que si te acuerdas que me debes dinero –Le conteste riendo- Dime una cosa ¿por qué en lugar de cobrarte el dinero que me debes te tendría que dar más dinero cuando estoy seguro de que nunca me vas a pagar?

Te prometo que te lo voy a pagar –insistió- hazlo por nuestra amistad.

En más de diez años apenas nos hemos saludado en la calle – le dije- y últimamente ni siquiera eso, así que no se puede decir que tengamos una gran amistad.

Te firmo un pagare, me comprometo a pagarte como tú me digas –Me dijo-

A todo esto ¿Cuánto necesitas? – Le pregunte-

Con dos mil pesos me sacas del apuro – Me contesto de inmediato- Pensando que yo estaba accediendo.

Lo pensé un rato, tenía claro que si le prestaba dinero no me lo iba a regresar nunca, así que no tenía pensado regalárselo pero por otro lado bien podía hacer que me pagara con su culo, y sacarme el antojo que desde que la conocí tenía por poseerla y dado que estaba más sabrosa que muchas putas y presumiblemente más sana me anime a pedirle sexo a cambio del dinero.

Con eso me puedo pagar una buena puta varias veces –Le conteste-

Me miro sorprendida y sonrojada, además note que respiraba entrecortadamente. ¿Nervios? Seguramente. ¿Excitación? Tal vez.

¿Y eso que quiere decir? – Me pregunto-

No nos hagamos pendejos –Le conteste- Quiere decir que quiero cogerte varias veces para sacarme las ganas que te tengo desde hace tantos años, y mira que reconozco que la espera ha valido la pena porque te has puesto más sabrosa que antes, ese culito que te cargas se ve delicioso de verdad.

¿Quién crees que soy?- me contesto con la respiración entrecortada- No soy ninguna puta.

No quiero que te conviertas en puta de oficio–Le dije- Solamente quiero que seas mi puta por unos días, además te vas a divertir preciosa y saldrás ganando más que yo pues yo pongo el dinero, pero los dos nos divertimos y con las ganas que te tengo te aseguro que te voy a dar la cogida de tu vida putita.

Ponte en mi lugar –me suplico- no me hagas caer tan bajo solamente porque sabes que necesito el dinero.

Ponte tú en mi lugar –replique- No me sobra el dinero como para andarlo regalando y no me salgas con que me lo vas a pagar por que si tuvieras la costumbre de pagar lo que te prestan me hubieras pagado hace mucho tiempo, además no es nada del otro mundo lo que te estoy pidiendo, una buena cogida no es caer bajo, es algo natural, y es la única manera en que me puedes pagar y solo te perjudicaría tu reputación si alguien se entera, pero si queda entre nosotros pues no hay ningún problema, te aseguro que yo soy el más interesado en que nadie se entere.

Me miro sin decir nada durante un rato, en su cara la indignación y el enojo luchaban con la calentura, pues note que se estaba poniendo caliente, pero aun no accedía del todo a mi propuesta.

Tú tienes esposa –me dijo- no quiero entrometerme en tu matrimonio, ya me lo hicieron a mí y por eso me dejo mi esposo, y yo no quiero hacérselo a alguien más.

No te estoy diciendo que valla a dejar a mi esposa por ti ni siquiera que nos convirtamos en amantes –conteste- solamente quiero darte unas buenas cogidas y gozar ese culito tuyo de campeonato, después de eso si quieres no nos volvemos a ver en la vida.

¿Cuántas veces? -Me pregunto bajando la mirada-

Dejémoslo en cuatro veces –Le dije sonriendo- De a quinientos por palito mi putita hermosa.

Dame el dinero -me dijo con la voz entrecortada – luego regreso para que nos pongamos de acuerdo.

Buen intento -le dije riendo- pero si hago eso no volveré a ver ni mi dinero ni tu sabroso culito por aquí otra vez, además como a cualquier buena putita te voy a pagar por cada servicio para que salgan las cuentas claras -le dije atrayéndola hacia mi mientras la abrazaba y le acariciaba por fin su precioso trasero que tantas veces soñé en tener en mis manos.

Mientras la acariciaba le besaba el cuello y la espalda, olía ligeramente a sudor y a perfume, le busque los labios pero no me respondía el beso aunque su respiración era cada vez más agitada y su culo lo mantenía tenso y apretado mientras yo se lo acariciaba y amasaba pasando mi mano por la rajita de su culo, pasaron varios minutos sin que respondiera mis besos y con el culo apretado, así que la lleve hasta un sillón e hice que apoyara las manos en el para que se empinara dejando su culito parado. No te muevas –le ordene- mientras caminaba hacia la puerta y le ponía seguro para evitar posibles interrupciones.

Al darme la vuelta pude ver que me había obedecido quedándose quieta con el culo al aire, es uno de los espectáculos más hermosos del mundo un culito grande, redondo, parado y listo para que le hicieras lo que quisieras, todo un manjar para disfrutar.

Me acerque lentamente y me puse de rodillas detrás de ella para poder admirar de cerca ese culazo, inmediatamente le empecé a besar, lamer y saborear su culito, soltó un respingo y se quiso dar la vuelta, pero yo la sostuve fuertemente hasta que dejo de moverse y se dejó hacer, las atenciones que estaba teniendo con su culo no le resultaron indiferentes por lo visto, ya que el obstinado silencio del principio, pronto se transformó en unos suaves quejidos de placer que se le escapaban involuntariamente, sin levantarme le baje lentamente sus leggins haciendo que levantara las piernas para sacárselo por completo dejando al descubierto unos calzoncitos ya algo viejos y raídos con algunos agujeritos, cosa que casi hizo que me explotara la verga de lo caliente que me puso, le seguí comiendo el culo metiendo la lengua por los agujeritos de su ropa interior, metiendo mi lengua por entre sus nalgas hasta el hoyo de su culito que olía sorprendentemente a limpio mientras le abría mas los cachetes de sus nalgas con mis manos y agrandaba los agujeritos de sus calzoncitos, por fin agarre sus calzoncitos más fuerte y metiendo los dedos por la abertura que tenía a la altura del culo se los rompí de un jalón dejando sus nalguitas al descubierto. Se giró sorprendida y yo aproveche para incorporarme y plantarle un beso en la boca, beso que esta vez me respondió apasionadamente mientras yo acariciaba su trasero por el agujero de sus calzoncitos y le quitaba la blusa y el sostén que guardaba sus tetitas que aparecieron paradas y puntiagudas algo más grandes de lo que dejaba adivinar su blusa.

Sin dejar de besarla me comencé a quitar la ropa, zapatos y calcetines fueron para afuera y me costó más quitarme el pantalón y los bóxers a causa de la tremenda erección que tenía, me quite el saco y quede solamente con la camisa puesta la lleve lentamente al otro extremo de la oficina e hice que se arrodillara frente a mí, me miro sorprendida desde abajo como sin saber qué hacer.

Hazme una mamada putita – le dije-

Pretendía tener su carita enojada, pero no pudo evitar sonreír pícaramente mientras se introducía mi pene en su boca y me hacia una mamada exquisita, prueba de que tenía experiencia y de que ya le estaba agarrando el gusto a la situación.

Ponte en cuatro patas para hacerme la mamada –le ordene-

Me miro esta vez sorprendida de verdad pero hizo lo que le ordene poniéndose en cuatro y parando su culazo con su calzoncito roto haciéndome una mamada profesional de espaldas a un espejo de cuerpo entero que tenía yo en mi oficina la situación me puso tan caliente que apenas pude sacar mi celular del bolsillo de mi camisa y hacer un par de fotos, así como sacar más de un minuto de video para guardar para la posteridad el momento.

Por fin saque mi verga de su boca y me coloque detrás de ella dándole otro beso a su culito inmediatamente la acomode y le empecé a pasar la verga por la raja de su culito llegando hasta su conchita, pero sin metérsela todavía sus gemidos se hacían cada vez más urgentes, pero yo aún no se la metía por completo hasta que ella me grito ¡Métemela cabron! ¡Métemela ya! ¿Qué esperas?

Eso era precisamente lo que yo esperaba que me pidiera a gritos que me la cogiera, así que un momento después se la metí completamente y de madrazo, ella estaba ya muy mojada, por lo que el grito que lanzo fue de placer y no de dolor, así estuve cogiéndomela un rato con ella lanzando gemidos de placer y parando más el culo ensartándose más en mi verga con cada embestida que le daba con sus tetitas bamboleándose adelante y atrás, después de un tiempo sentí que me venía y los dos lanzamos un grito al mismo tiempo mientras la llenaba con mi semen y nos derrumbábamos sobre la alfombra.

Minutos después me incorpore y me comencé a vestir mientras admiraba a la hembra a la que me acababa de coger tirada en el suelo con las tetas y el culo al aire jadeando todavía fuertemente.

Por fin se incorporó y se comenzó a vestir lentamente con cara de no saber qué hacer ahora que había pasado la cogida.

La deje que se terminara de vestir y luego le sonreí abrazándola y plantándole un suave beso en los labios mientras le acariciaba su culito una vez más.

Se separó de mí, me miro un momento con cara de indecisión y por fin me sonrió plantándome otro beso en la boca.

Antes no eras tan cabron – me dijo- sonriendo.

Antes era más pendejo – le conteste- sacando un dinero y poniéndoselo dentro de su sujetador aprovechando para apretarle sus tetitas- ya vez, ahora ambos obtuvimos lo que queríamos.

Por respuesta me dio otro beso y me apretó la verga por sobre el pantalón, misma que reacciono levemente a su toque.

¿A qué hora te espero mañana?- Le pregunte-.

A la misma hora – me respondió sonriente-, tal vez un poco más temprano para que mis niñas estén en la escuela y tengamos tiempo de sobra.

La acompañe hasta la puerta tomándola por su culito ya fuera la solté y nos despedimos con un beso en el cachete y una sonrisa.

Me quede unos momentos embobado observando cómo se alejaba meneando su culito al caminar cuando repare en la mirada entre indignada y curiosa que me estaba lanzando mi secretaria Carolina.

¿Se divirtió? – Me pregunto-

Me quede pasmado un momento dándome cuenta que con la calentura del momento no me había puesto a pensar que nuestros gritos y gemidos debieron oírse claramente a través de la pared que separaba mi oficina de la recepción y más aún que había una pequeña ventana que comunicaba el escritorio de mi secretaria con mi oficina por lo que debio de ver todo el espectaculo y además echándome un rápido vistazo al espejo me di cuenta de que estaba totalmente despeinado y con la ropa algo arrugada y desalineada. Pero me repuse rápidamente y pensando que no le debía explicaciones a mi secretaria sonreí y le respondí.

Me divertí de lo lindo, tanto que voy a recibir por unos días más a esa señorita en mi oficina temprano por la mañana, así que si quieres llegar un poco tarde en la semana no te lo tomare a mal.

Me miro ruborizada y por un momento no supo que decir – Vendré a mi hora como siempre -me dijo por fin – después de todo soy una profesional.

Como gustes – le respondí sonriente- Mañana por favor haces pasar inmediatamente a Betty en cuanto llegue y cancélame todos los asuntos que tenga en la mañana por los próximos tres días y espero que el espectáculo no te ponga demasiado cachonda.

Me miro entre indignada y confundida sin saber que contestar, solamente me dijo discúlpeme un momento y paso junto a mí en dirección a los sanitarios.

Al pasar junto a mi le eche un vistazo con otros ojos a mi secretaria, una madurita madre soltera de las que aquí llamamos “gordibuenas” es decir, gorditas pero con la grasa concentrada en las nalgas y en las tetas, con la cintura relativamente estrecha, olí su perfume y observe sus generosas nalgas y sus pechos que se agitaban con su respiración pues obviamente se había puesto cachonda con el espectáculo.

Regrese a mi oficina a arreglarme un poco sonriendo y pensando que la semana estaba llena de grandes posibilidades.

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