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Una tarde de lluvia…

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Una tarde de lluvia…
Cuantas veces en la vida me tengo que repetir que no soy el único hombre casado que tiene ganas de besar, tocar, sentir, vibrar y copular con otro hombre.

Vencido de trabajar todo el día en el despacho llego a casa y encuentro a mi esposa arreglando una maleta y al mismo tiempo hablando por teléfono, y por lo que pude escuchar era con una línea aérea.

Yo : ¿Que pasó?

Ella: me habló mi mamá de Monterrey y dice que a mi hermana se le adelantó el parto y que esta en el hospital.

Yo: ¿y?, ¿te vas a ir?

Ella: por supuesto, mi avión sale en tres horas y tengo que estar en una hora en el aeropuerto y como no llegabas y no contestaste el bendito celular pues llame a un taxi que no tarda en llegar, de hecho ahí esta, ayúdame con la maleta.

A lo lejos vi desaparecer el dichoso taxi, y, ¿ahora que hago?, -me pregunte-, teníamos planes de salir mañana después de partido de americano que jugaba a las 8 de la mañana. En fin, tendré que hablarle a mis amigos de la Universidad para salir mañana, prepare mi uniforme de fútbol americano y hable con mis amigos, y quedamos de ir a comer y tomar unos tragos en una zona montañosa y boscosa en donde hace mucho frió por la altura al nivel del mar llamado aquí en la Ciudad de México como el famoso “Ajusco”, en donde venden comida rica y café muy sabroso pero sobre todo cerveza muy antojable.

Mi plan estaba resuelto, pero en realidad mi intención era después de ahí irnos a algún bar o centro nocturno a ligar con una chica y desaparecer una noche con ella, al fin y al cabo estaba solo. A mis 28 años todavía no tengo hijos, no soy un adonis, pero mido 1.85, atractivo, ahora con barba de candado, moreno, ojos cafés, lampiño, una herramienta de 19 cm, gruesa, cut, y pues al practicar fútbol americano se me han formado muy buenas piernas y buen trasero –partes que a mi mujer la vuelven loca-; por lo tanto pensaba darle rienda suelta a mis planes; sin embargo, la idea de estar solo no me quitaba de la cabeza el poder estar con un cabron, al fin que mi último encuentro con un hombre ya tenía muchísimo tiempo pero como no soy de los hombres que anda buscando otros por que las pocas veces que he disfrutado a un cabron ha sido ocasional y desaprevenidamente, además, planeaba salir con mis excompañeros de escuela que jamás pensarían que yo pudiera desear a un hombre , así que pues dejaba un poco descontenta esa idea.

Llego el día siguiente, 6.30 de la mañana, me duche, cogí un bóxer blanco ajustado, un pants y sudadera gris, mis tenis, cogí mi maleta de deporte y subía a la camioneta, llegue al deportivo y con la sorpresa que estaba cancelado porque estaba empezando a llover, por lo que tuve que sentarme en la camioneta y no sabía que hacer eras las 7.30 y no tenía planes por lo que decidí subir de una vez al ajusco correr un rato y luego cambiarme e ir a verme con mis amigos en el restauran donde habíamos quedado.

Iba subiendo el camino que lleva al ajusco y empezó a caer una tormenta espantosa, por lo que decidí bajar la velocidad a lo lejos se veía un auto con las intermitentes prendidas (un stratus gris de modelo más o menos reciente), llegando al auto me detuve, baje de la camioneta y pregunte:

¿Le puedo a yudar en algo?

En eso una mujer de treinta y tantos muy guapa bajo la ventanilla del copiloto y dijo:

Muy amable, gracias, no se si pueda llamar a una grúa porque mi esposo fue más arriba que hay una colonia e iba encontrar un teléfono para llamar una, pero ya se tardó mucho y no llega creo que le agarró la granizada, además …..

En eso, dos niños (de 8 y 10 años aproximadamente) que viajaban en la parte de atrás gritan:

¡¡¡¡¡¡Mamá, mamá ¡¡¡¡¡, ahí viene una grúa,

Llegó la grúa y dijo que venía a remolcar el auto, que recibío una llamada y que dijo que se fueran con ellos que “él”, llegaría mas tarde a casa porque estaba lloviendo mucho. Entonces la mujer me dijo:

Le agradezco joven, como usted escuchó ya mi esposo arregló el problema sólo tendré que esperarlo en casa, es una lástima que se tuviera que averiar el carro el día de hoy, pues ibamos a “La Granja Macdonals”(parque recreativo para niños, que se encuentra en las mediaciones del Ajusco), y aunque con esta lluvia en la tarde se pone muy bonito; que tenga buen día y si logra ver a mi marido que es mas o menos de su estatura y trae una camisa a cuadros azul y jeans por favor dígale que lo esperamos en casa. Se llama Román.

Subí casi empapado a la camioneta, saque una toalla de mi maleta me seque y proseguí, después de 10 minutos a lo lejos lograba distinguir a la orilla de la carretera un hombre alto con una camisa a cuadros en color azul, aceleré, toque el claxon y paré, volteó un hombre (que ahora que lo recuerdo con deseos de hombre y no con la ansiedad de reconocerlo para ayudar y dar el mensaje de su esposa, no saben lo guapo que esta, varonil, alto, moreno claro, ojos color miel, barba desaliñada clásica de un fin de semana, con jeans, botas mineras, con la camisa abierta hasta el tercer botón, dejando entrever su camiseta blanca a tirantes y de ella emanaban pelos de macho, completamente mojado, escurriendo de agua por su cuerpo, la camisa pegada al cuerpo al igual que el jeans dejando ver a simple vista lo bien torneado que esta, con manos fuertes y antebrazos con vellos y músculos saltados, en fin todo un verdadero macho cabron y hombre). Y me dijo:

dime amigo, qué paso.

Yo: Acabo de pasar en donde estaba tu esposa y tus hijos y me dijeron que te veían en casa, que no te preocupes, que llego la grúa que mandaste, déjame decirte que estaban preocupados porque no llegabas y ya era tarde, ¿no gustas subir y le marcas de mi celular para tranquilizarlos?

Él: te agradezco, gracias.

Subió a la camioneta y aceleré, sin embargo tenía curiosidad de saber porque estaba subiendo al ajusco si la lógica era que tendría que bajar porque se suponía que ya había hablado a la grúa y ya iba con su familia, por lo que al momento de estirarle mi brazo para darle mi teléfono celular se lo pregunte:

Yo: pero porque estabas regresando hacía arriba

Él: este día es pésimo me levanté con el pie izquierdo, resulta que en donde hable por teléfono deje mi cartera y ahí traigo mis tarjetas de crédito y voy a buscarlas a una fonda que estoy casi seguro que la deje ahí , no hay señal en tu celular debe se porque ya estamos lejos de la ciudad y estamos en la zona montañosa, te agradecería si me dejas en la próxima fonda es ahí.

Yo: te acompaño, para que no te sigas mojando la verdad quede con unos amigos de vernos aquí pero será dentro de cuatro horas, mis planes era ir a correr y verlos pero con esta granizada ya no tengo que hacer.

Él: okk, no sabes cuanto te lo agradezco.

Estacione la camioneta y la lluvia ya estaba aminorando por lo que bajamos y fuimos directamente al establecimiento de comida y busco la cartera junto al teléfono en donde le había marcado a su esposa pero no encontró la cartera, y empezó a desesperarse y poniéndose de malas, note como fruncía su cara, los gestos de enojo e impotencia, el desgaste de estar empapado, sin un peso para regresar, yo simplemente me aparte un poco para que pudiera estar solo y pedí un café porque había mucho frío, y me quede mirándolo como a una distancia no mas de 4 metros, no quise m*****arlo más pues estaba de malas, pasaron diez minutos y se acerco a mi y me dijo:

Él: disculpa el atrevimiento, pero tendrás que me prestes cincuenta pesos y me dejas tu número de teléfono y mañana te marco y a primera hora te los regreso, me da mucha pena abusar de tu ayuda pero la verdad no tengo dinero para regresarme.

Yo: por el dinero no te preocupes pero la verdad a esta hora no hay transporte y además con esta tormenta no creo que en un buen tiempo, ya te había mencionado que yo no estoy haciendo nada (honestamente no tenía ningún tipo de interés en particular, solo el de ayudar –en ese momento-), por lo que si te parece bien bajamos en la camioneta hasta donde encuentres un taxi.

Él: no, ¿cómo crees?, seria un abuso de mi parte, para nada, demasiadas m*****ias te he ocasionado junto con mi familia. Además mi familia sabe de la situación de la tormenta si que no creo que se preocupen.

Yo como buen ciudadano insistí, pero no accedió, por lo que tome la decisión de seguir mi camino, pero en cuanto me iba a despedir me comentó.

Ël: disculpa, como me habías dicho que te llamas, se me olvido.

Yo: Mi nombre es Marco, y no se te olvido, simplemente no nos hemos presentado, pero por cierto, cual es tu nombre.

Él: Sebastián, con este frío mas que este café que nos acabamo,s se antojan más unas cervezas, en agradecimiento las invitaría pero la verdad conoces mi situación y lo que menos tengo es dinero; por lo mismo creo que te tomaré la palabra de que me puedas dar un aventón.

Yo: ese no es ningún problema, es más, para que no te quedes con el antojo yo compro las cervezas y en el camino nos las echamos.

Proseguí a la fonda, compré tres six pack de cervezas, pensando en mis amigos que los vería mas tarde, cuando me acerque al mostrador, volteé porque sentí una mirada detrás de mi y efectivamente Sebastián desde diez metros atrás se me quedaba observando de una manera extraña, de esa extrañes que yo ya conocía de un hombre, por lo que de inmediato, mi cuerpo reaccionó a esa mirada y empecé a sentir un cosquilleo y sin poder evitar una sonrisa sexosa en mi interior , inmediatamente compré los six y me puse nervioso, pues me quede pensando en como su mirada recorría mi cuerpo, además esa mirada no me decía nada aún, podría estar imaginando, no lo había visto con ojos de carne solo de auxilio, me incomodaba pensar en que iba a hacer el ridículo el tan solo tratar de insinuarme; por lo que me contuve por fuera aunque sentía calidez extrema en mi cuerpo, reaccioné cuando llegue hasta él, sin embargo, también fue en ese momento en donde yo empecé a verlo en otro sentido, me percaté de su virilidad de su pecho, sus brazos, su ropa mojada y pegada al cuerpo, los jeans ajustados a sus piernas, su grandes manos y pies imaginándome su miembro viril, sus cejas entrecerradas, su barba desaliñada, su nariz grande, su pequeña cintura y sus pronunciado trasero y sus entornadas piernas.

Yo: Nos vamos, no creas que todas son para nosotros compré para más tarde que veré a mis compañeros.

Él: claro, vamos, y no te preocupes yo con tres cervezas me mareo a si que no creo necesitar más.

Reímos y subimos a la camioneta corriendo porque la lluvia seguía fuerte y sin cesar, pero de un momento a otro se paró de tajo la lluvia al momento de arrancar la camioneta, por lo que con seguridad arribamos a la carretera y la manecilla del velocímetro se aproximaba a los 40 km por hora, destapó las cervezas y empezamos a platicar.

Él: ahora veo, también eres casado, me di cuenta por tu anillo y por el clásico rosario en tu camioneta, ja,ja,ja,ja, porqué las mujeres tienen esa manía de decorar todo, hasta lo que no es suyo.

Yo: Asi es todo les encanta decorar, tengo 3 años de casado me case muy joven a los 25 tengo 28 y tu?

Él: Yo tengo 12 años de casado, y de igual manera que tu a los 25 me case, por cierto eres muy joven aún.

Yo: En verdad tienes 37, te vez de 32, estas muy bien conservado para tu edad, haces deporte, que mira aunque yo haga deporte no creo conservarme tan bien como tu.

Él. Basta de halagos, que me la voy a creer, además tú estas muy bien tienes buen cuerpo y estas alto eso les fascina a las mujeres, tienes tipo de macho y eso las enloquece.

Yo: me imagino que lo dices por experiencia porque tu igualmente eres macho y alto, pero bueno no me puedo quejar, que aunque ya no muy seguido estoy con chicas porque mi mujer luego es muy absorbente, hoy porque se fue de viaje con mi suegra, que si no.

Lograba ver entre ojo en lo que manejaba, su entrepierna y su forma de sentarse con la piernas bien abiertas, su comodidad en el asiento lograba mostrar su cuerpo que me ponía muy cachondo, sus movimientos de un lado a otro con la cerveza en la mano, ver a un hombre macho con su voz ronca y varonil, pasaron diez minutos de platica ligera y de nuestro trabajo, gustos y frivolidades de recién conocidos y de repente menciono cosas interesantes:

Él: Pues ahorita que no esta tu esposa debería echar “desmadre”, deberías ir a ligar una buena hembra y darle con todo, se que las mujeres no lo entienden pero la naturaleza del hombre es el sexo, coge sin amor, coge por placer, por naturalidad, por instinto, por calentura, en fin, por que lo siente el cuerpo y la mente y no el corazón. ¿ o tu no lo ves de esa forma?.

Yo: Claro también lo veo de esa forma, el cuerpo es cuerpo y lo que te pida.

Cuando más interesante se ponía la platica y con tres cervezas cada quien pues pareciera que estuviéramos en el desierto con una sed interminable, yo honestamente de nervios; en ese momento vuelve a caer la lluvia en forma de granizo y no podía ver nada en el espejo, por lo que Sebastián me sugirió salirme de la carretera y evitar un accidente, obedecí y di vuelta a la izquierda sin saber donde me pare, resulta que era un camino hacia el bosque avance porque la lluvia era interminable, fuerte, con granizo, los vidrios se empañaron, y no puse el desempañador porque hacía frío. Avance no mas de 20 metros estacione la camioneta y destape otra cerveza, y con la lluvia me acerque mas, al igual que él, estando a solo 20 cm , de cara a cara pues el ruido de la granizada no dejaba escuchar lo que decía uno al otro.

Yo: parece ser que aquí estaremos un rato y pues después compro mas cervezas, asi que tomate otra mas, ¿que me decías de hacer lo que el cuerpo pida?.

Él: ok, pasame la otra, y repecto al cuerpo pues es fácil cuando piensas en una mujer y no esta a tu lado, pues vas al baño y te masturbas ¿no?, eso es muy bueno, te desahogas, por ejemplo que fantasías te gustaría realizar por ejemplo a mi con dos mujeres a la vez y que otro cabrón observe.

Yo: Al parecer te gusta el fetichismo.

Él: Pues si, imagínate dos mujeres y un cabron viéndonos a escondidas.

Yo: Que pasaría si el fulano decide entrar y te sale poniendo a ti, ja,ja,ja,ja,

Él: Pues ya el cuerpo dirá si responde, jajajaja.

Con cuatro cervezas, el cuerpo estaba aflojando su dureza, habiendo más confianza, y después de ese comentario yo estaba por estallar, y arroje la primera pregunda acelerada.

Yo: ya en serio, tu ¿ te acostarías con un hombre?

Él: nada mas acostarnos, ja,ja,ja, para ser honestos el cuerpo manda yo no te podría decir, si o no, la vedad jamás he tenido un contacto, solo en una ocasión en la preparatoria un amigo y yo en los vestidores del gym nos masturbamos, pero jamás ha pasado nada, pero nunca puedes decir de esa agua no has de beber, oye cabrón ¿huelo mucho a alcohol?.

Se acerco a 5 cm de mi cara para que percibiera su olor.

Yo: Un poco pero a mi me agrada porque estoy igual, jejejeje.

Él: ahora me toca oler a mi.

Se aproximo tanto que casi logran rozar su labios gruesos mi boca lo que logro rozar fue su raspida barba sobre mi barbilla y sentí como empecé a empalmarme.

Él: hueles rico, no me llego mucho el alcohol si no tu loción, tiene algo que me gusta, voy a oler otra vez ¿puedo?.

Sin pensarlo le conteste que desde luego, cuando volvió a rozar mi barbilla con su barba no resistí y solté un gemido, que él de inmediato logro reaccionar y puso sus labios en los mios, sin besarme solo los coloco, ninguno hacía otro movimiento hasta que trate de hablar, sin lograrlo, pues cuando quise gestionar mi boca abrí la suya empezándose a tocar y volver a tocar los labios, llegando una ligera capa de saliva humedeciéndolos, y empezó el moviendo cadente, las lenguas como víboras retorciéndose tratando de salir sin decidirse aún, Sebastián en ese momento desato el hambre de hombre tomándome con su mano grande caliente y áspera la cabeza como presionándome hacía él apretando mis cabellos y a la vez metiendo sus dedos entre mis cabellos, en ese instante la víboras salieron de la boca y el beso se convirtió en dos bocas caníbales, comiendo uno del otro el sabor a varón, al mismo tiempo mi mano recorriendo su muslo, fuerte ya no descansado si no erguido al igual que todo su cuerpo reaccionado recio y duro, al mismo tiempo mi pecho erguía de dureza, y calentura, de repente………. Paró en seco, separándose de mí bruscamente dejándome con la boca entreabierta y gimiendo de lo pasional que estaba el beso.

Él: disculpa, jamás había experimentado esto, tu loción, tu boca, tus manos, tu cara hizo que me abalanzará hacía ti, reconozco que desde que fuiste a comprar las cervezas tu loción me llamo la atención, logré ver tu cuerpo de manera distinta y jamás pensé que pasaría esto.

Yo: Te entiendo, me paso lo mismo la primera vez, yo esto no lo hago seguido de echo tenía mas de un años que no besaba a un hombre, mi situación no es fácil, sin embargo no puedo evitar ver a un hombre macho, varonil, alto, fuerte y desearlo. Tú me has hecho sentir eso desde ese momento que sentí la mirada que comentas.

Lo tome bruscamente de la cabeza como él lo había echo y volvimos a besarnos de tal forma que empezamos a gemir y a sudar, los vidrios estaban empañados por la lluvia desastrosa que hacía pero estaba más aún por la calentura exaltada por los dos, se echo encima de mi logrando reclinar mi asiento, se desesperaba por quitarme la playera al mismo tiempo que yo desabotonaba su camisa aún mojada, lograba sentir su camiseta debajo, cuando llegue a los hombros para quitarle ligeramente la camisa, sentí los pelos que brotaban y que la camiseta los aprisionaba. me ayudo a quitársela logrando tocar su pecho pellizcarle las tetas, mientras él metía mano debajo de mi trasero exclamando un suspiro al lograr tocarlo, me volvió a besar con más fuerza, desato la furia de dos cuerpos que se restregaban uno al otro, la brusca forma de poner sus manos en mi trasero hizo que mis manos atendieran su petición y empezaron a buscar el cinturón para desabrocharlo, logran hacer lo mismo con sus pantalones, bajando el cierre de la manera más rápida, él cooperando oscila su cuerpo hacia atrás para mayor facilidad dejando ver su torso marcado y abultado, sin embargo la posición por muy rica no ayudaba a quitar el jeans por lo que cedió por un momento, quitándose con dificultad el pantalón, afuera el clima parecía ponerse más furioso con la intensidad de los dos, a mi no se me complicó quitarme el pans ni los tenis, por lo que en lo que se quitaba la botas mineras, me pase a la parte de atrás haciendo abatible los asientos y poder acostarnos sin problemas, cuando volteé vi un cabron hecho un toro gemía como un a****l, yo no me quedaba atrás mi respiración era totalmente agitada, desesperada, mis piernas estaban duras y ansiosas por tenerlo ya, por lo que abrí mis piernas y las mande aprisionar la cintura de ese toro descarrilado, al ver su verga a explotar del slip blanco exclamé un rugido umgrr, este león se comerá este toro, se abalanzó contra mi a besos en el cuello sus manos rápidas recorrían mi cuerpo los pechos duros y erguidos chocaban al lijarse entre si, desprendiéndose de ambos el primer sudor del placer. Colocó su pierna entre la mía sintiendo sus pelos rozar el límite de mi bóxer con el culo, metiendo sus manos acariciando mis cadera al mismo tiempo bajando los bóxer, mis manos entraban por debajo de su camiseta sintiendo su espalda, tratando de rasguñar no intencionalmente si no del placer de sentir su cuerpo; logró bajarme mas el bóxer por lo que decidí hacer lo mismo con su slip. A mi no me costo trabajo lo tenia enfrente nos separamos nos quitamos la ropa interior, imagínense quitándose la camiseta sus brazos arriba mostrando sus músculos, mis piernas encogidas quitándome el bóxer mostrando sus formas musculosas, es indescriptible la fuerza con la que recomenzamos, eramos como mueganos con la necesitad de los cuerpos de no separarse un instante, sentir la palpitación agitada uno del otro, toque su espalda baje a su trasero…..ESTE ES UN CABRON exclamé, me levante lo empuje boca abajo y empecé a mamarle el culo como a nadie-solo a dos persona se lo he hecho-, no quería, se oponía, pero logre acumular un trago de saliva le dije que aguantará y solito empezó a gemir como un toro se puso en cuatro su cabeza en el asiento su culo parado y yo tragaba su enselvado culo, quería cogerlo le metí un dedo, jugue con él, entró el otro, debo confesar que no tría condón no me importo –aunque debe importar y mucho- meti mi punta me pidió que no, surgió un diálogo.

Él: No cabron siento muy rico tu lengua en mi culo, jamás había sentido tanto placer, sigue haciéndolo, pero me duelen los dedos no me metas la verga por favor –obviamente él hablando y yo seguía intentando meter la punta de la verga-. Umm, ummm, ahhh, ahhh.

Yo. No te preocupes te va gustar papi en serio.

Él: Basta¡¡¡¡¡, siento demasiado rico pero duele, aquí el cabron soy yo, ami me gustas, porque tu trasero me excitó, y quiero que me demuestres que tal mamas la verga.

Se puso boca arriba, no dude en meterme en mi boca esa verga gorda de 19 cmm, acariciar sus huevos de manera brusca y caliente, mamando como una puta, sus gemidos empezaron a ser fuertes retorciéndose, tomando mi cabeza con sus manos para dirigir el ritmo de la mamada, era constante, rápida, aborazada, una mamada espectacular, me acomode en forma de 69, intento mamarmela, su primer intento fracaso, el segundo cumplió y estábamos muy incómodamente por el espacio en la camioneta, pero disfrutando de un 69 fabuloso.

Nos cambiamos de posición, bese todo su pecho mis manos se metían entre los pelos de su pecho el logro tocarme el culo ya sin boxer, CABRON DE MIERDA QUIERO ESTE CULO, VA HACER MIO ESTE CULO exclamó.

Yo: ni madres cabrón tu no me diste el tuyo este te va a costar.

Sin pensarlo, entre lucha grecorromana y caricias de placer, jugamos a vencidas de culo, él resultó ser más fuerte doblegándome, me logró tener boca arriba, posición de misionero y empezó labor de convencimiento mediante unas aproximaciones de su verga en mi culo besándome descarriladamente, bajo hasta mi verga logró atarme con el cinturón de seguridad las manos, me dio una mamada, bajo más, paso por mis huevos sin salvarse de una lamida y llego al culo como un maestro come culos, escupiéndomelo y haciendo trabajar la lengua de tal forma que a la segunda mamada pedí su verga, sin pensarlo acomodo su verga en mi culo, metió un poquito, y me convulsionaba, metió toda su cabeza y empezó a doler, la dejo unos segundo sin moverse pero no soporto tenerla adentro y no moverla por lo que sin descuidos, metió la mitad, solté un grito que con esa granizada jamás nadie escucharía, me desató, lo tome de sus hombros se acerco a mi, me empezó a besar y así fui relajándome hasta dejarla ir toda por mis entrañas, nunca me explicaré como dos cuerpos fornidos pueden dar de si con una verga dentro, estuvo cinco minutos poco a poco, y entre ese poco a poco mi culo solito contraía sus músculos hasta que empezó apretar de tal forma que empezó la embestida.

Sus pelos rozándome;

Se contraía el culo,

mis manos en su pecho pellizcando sus pezones;

más fuerte su embestida;

Su aliento respondían mis gemidos;

se contraía el culo,

mis piernas abrazando su cintura;

más fuerte su embestida;

su sudor caía en mi pecho;

se contraía le culo;

mi pelvis moviéndose al ritmo de su verga;

más fuerte su embestida

Era el cuento de nunca acabar, entre más contraía mi culo más duro me daba, llego el momento en que él iba más rápido y deje de gemir empecé a gritar el empezó a mega sudar, yo empecé a convulsionar y sentí un torrente caliente en mi cuerpo que provocó que me chorreara de leche, tocándole hasta su pecho, sentí como su verga entraba y salía de un lugar lleno de semen caliente, como entraba y salía de un culo enlechado por otro macho. Aún deslechado seguía parada su verga entrando y saliendo mientras yo estaba en otro mundo dejando mis músculos reposar de tanto placer, es como en una película que disfrutas el momento en cámara lenta.

Nos quedamos dormidos él encima de mi por mas de diez minutos la sesión fue agotadora, despertamos, nos vestimos, trate de darle un beso no quiso, después de 10 minutos sin decir una palabra me tomo de sorpresa y me beso apasionadamente y me pidió ser penetrado, el problema es que ya no estaba lloviendo y a la orilla de la carretera ya se podía ver todo.

Él. Jamás pensé poder coger así, estoy como nuevo, me siento poderoso, satisfecho, sin embargo aún caliente, espero no se al última vez.

Yo: eso mismo espero, me gustan un chingo, hasta lo medio p**o se me bajo, eso si, me rompiste el culo.

Él. Me tengo que ir, ¿me acompañas a la ciudad?

Yo: por supuesto.

En el camino hable por teléfono con mis amigos y cancele mi asistencia, para la tarde, converse con Sebastián hasta llegar cerca de la colonia en donde vive, que por cierto es muy cerca de la mía, nos quedamos platicando dos horas más dentro del lugar del buen acostón (la camioneta), nos dimos teléfonos, me habla seguido pero no hemos hecho nada desde ese día por compromisos que ambos tenemos, me debe un buen revolcón siendo yo el que ahora este arriba poniéndole una embestida como la que él me puso a mi.

En estos momentos que escribo el relato esta lloviendo fuerte lo veo desde la ventana, como deseo estar ahorita en el Ajusco…

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